Los contenidos sí son negocio

Ayer en casa de mi hermano, estaban él y un amigo mirando en el portátil el último documental de Michael Moore acerca del capitalismo. Lo hacían a través de Peliculasyonkis.com, una web con enlaces de streaming a peliculas previamente subidas a servidores de descarga directa como megavideo. El sonido era infame, y la calidad de imagen no mucho mejor; se notaba que había sido grabado con una cámara en el cine, y cada dos por tres se paraba el visionado durante unos segundos (o minutos) ya que tenía que recargarse el buffer al no tener suficiente ancho de banda para hacer streaming en tiempo real. Cada vez que esto ocurría iba acompañado por algún “joder!” o alguna que otra exclamación de enfado y frustración. El colmo ya fue cuando a los 70 minutos de visionado, mi hermano se levantó para reiniciar el router ya que el servicio de megavideo no admite más que esos 70 minutos de conexión desde una misma ip a sus servidores.  Mientras esperaban pacientemente, y poder continuar con el documental les pregunté: “Si pudieseis ver esta película en una calidad decente, sin cortes ni esperas, y de manera sencilla y directa; estarías dispuestos a pagar uno o dos euros?”. Ambos respondieron que sin dudarlo.

Hay un error de base donde  nuestros políticos caen de una manera recurrente. El ciudadano (o internauta, como prefieren llamarnos a los usuarios de internet) está dispuesto a pagar. No quiere el “todo gratis”, sino un buen servicio a un precio razonable. Su razonamiento lógico le dice que el coste de unos contenidos donde no hay soporte físico (sea un cd, una sala de cine o un libro encuadernado) debe ser una fracción de este, y como su poder de decisión está a golpe de un click, nunca se puede pretender engañarlo porque en ese momento pasará de ser un cliente a ser un “pirata”.

Otro error de base es que el pensar que el internauta sólo quiere descargarse los contenidos a su ordenador; cuando en realidad lo que de verdad busca es poder disfrutar de esos contenidos cuando quiera y como quiera, sin necesidad de recurrir a trucos para saltarse el DRM  o evitar publicidad molesta. Está dispuesto a pagar por servicios que aporten un valor añadido, desde un mejor aprovechamiento de ancho de banda, un buen servicio de recomendaciones, un catálogo inmenso y de fácil acceso, o simplemente que el servicio funcione tanto en Cádiz como en Beijing.

Partiendo de estas dos premisas, por que no darle al ciudadano lo que este busca? Aquello por lo que está dispuesto a pagar? Por qué en vez de invertir 1,5 millones de euros en un buscador de contenidos que al fin y al cabo va a dar los mismos resultados que Google, nuestro ministerio de cultura no los invierte en subvenciones a nuevas empresas que puedan ofrecer este tipo de servicios? Con las ventas de dvd’s  y cd’s en caída libre, lo que los consumidores necesitamos son servicios de streaming de video y audio en alta calidad a precios ajustados, pero a su vez capaces de retribuir a los creadores de contenidos; que me permita ver una película o escuchar un disco tanto en en el stereo de casa o la televisión, como en el coche o en la oficina.
Así a todo, esta claro que esto es más fácil decirlo que hacerlo; aquí dejo algunas de las medidas que habría que promocionar para que algo así sea algún día realidad:

Promoción (imposición?) y apoyo de una tarifa plana de datos móvil: por suerte esto es algo que Vodafone ha anunciado hace algunas semanas; y aunque con algunas limitaciones, es un primer paso. Las administraciones y la CMT deberían hacer lo posible para que este tipo de planes fuese un standard en el mercado que ayudaría a la creación de nuevas empresas y servicios online.
Contenidos con precios acordes para el entorno internet: Los generadores de contenidos, empresas de gestión de derechos, licenciatarios, distribuidores, etc; deben adaptarse y establecer unos márgenes realistas para el nuevo entorno. En estos momentos el consumo de cultura en internet es masivo, y la única manera de conseguir transformar estos contenidos culturales en productos de pago es apretándose el cinturón.  Siempre es preferible tener millones de clientes que suman mucho, que cero clientes que suman cero.
Unificación de licencias para los diferentes ámbitos territoriales: Se necesitan organismos (sin ánimo de lucro?) que unifiquen las licencias en los diferentes territorios y posteriormente distribuya los beneficios por derechos de autor entre las diferentes sociedades de gestión. Esto es necesario para tener servicios de ámbito global, que puedan ofrecer los mismos contenidos en el mismo momento en cualquier punto del planeta donde haya una conexión a internet.
Uso de tecnologías p2p para el ahorro en ancho de banda: La utilización de p2p para el streaming de  contenidos es algo que no sólo es necesario para evitar el efecto embudo de un servidor único y obtener mejores tasas de descarga, sino que es esencial para un ahorro en gastos por transferencia. Esta técnica ya es utilizada por varios servicios online como Spotify o Zatoo.
Sistemas automatizados de retribución a los artistas o poseedores de derechos:  Esto era algo completamente utópico en el siglo XX, pero en el mundo de hoy en día, con multitud de servicios ofreciendo contenidos online, una distribución justa de beneficios por derecho de autor debería ser un proceso totalmente automatizado.
Distribución digital de películas en streaming tan pronto estas dejan de ser proyectadas en los cines: Por qué esperar a distribuir las películas online cuando hace meses que estas han desaparecido de las salas? Lo ideal sería aprovechar el “buzz” y la inversión en publicidad que se ha hecho para la proyección en cines para seguir ofreciendo esos contenidos online previo pago lo antes posible.
Promoción de servicios de micropagos operando con márgenes reducidos: Si las administraciones quieren apostar en serio por el comercio online, es necesario incentivar una amplia adopción de este tipo de pago, bien online o via móvil, favoreciendo iniciativas que trabajen con márgenes reducidos y que permitan al usuario, pagar por los contenidos de manera segura, ágil y sencilla.

Son tantas las posibilidades y modelos de negocio que ofrece internet, que los creadores y empresas del sector deberían estar entusiasmados en vez de preocupados; saliendo cuanto antes de sus trincheras para ser los mejores posicionados en este nuevo entorno.

18. January 2010 by Mediosordo
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